"¿Dónde están mis hijos?, ¿dónde están mis hijos?", son las palabras que han escuchado quienes han percibido el desgarrador y macabro llanto de la Llorona. Quienes la han visto en noches oscuras a lo largo y ancho de la llanura, entre montañas y ríos, cuentan que posee un rostro cadavérico, de cabello negro y muy largo, su cuerpo esta cubierto de harapos y de sus ojos rojos escurren lagrimas color sangre que denotan su tristeza, dolor y arrepentimiento, y sobre su pecho, sostenido con sus manos gigantes, carga un bebé muerto, su hijo, por quien llora todo el tiempo desconsoladamente.
Cuenta la leyenda que la Llorona alguna vez fue una mujer de inigualable belleza, con ojos que parecían dos luceros y un espléndido cuerpo que enloquecía a los hombres, pero toda su belleza se esfumó cuando en un momento de ira, celos y desespero por un amor que no fue correspondido, decidió matar a su hijo recién nacido ahogándolo en un riachuelo.
Ahora, en castigo por su atroz crimen, fue condenada a vivir deambulando por pueblos y veredas en busca de su hijo, llorando y lamentándose por las riberas de los ríos, caños y riachuelos, esperando algún día poder encontrar el cuerpo de su retoño que fue arrastrado por la corriente ese fatídico día. Pero esto no es todo, la Llorona se encarga de atormentar a parteras, médicos y enfermeras que ayudan a las mujeres embarazadas a acabar con la vida de sus bebés antes de nacer, a hombres que dejan embarazadas a mujeres y que luego las abandonan cuando nace el bebé, o a madres que dejan a sus hijos solos.
Si algún día escuchas el llanto de la Llorona, ¡huye!, no querrás quedar atrapado en sus gritos desgarradores.